Por tal razón a los niños se les da un recipiente donde puedan guardar sus monedas llamado "alcancía" o "cochinito" (llamado así por tener la forma de este animal). Cabe destacar que en los años 80 las entidades financieras les daban a los hijos de los cuentahabientes una alcancía con el logotipo de las mismas para así cuando tuvieran una cantidad ahorrada poder abrir una cuenta en los mismos. Lamentablemente esta práctica desapareció después de la crisis originada por el terrible "Caracazo" de febrero de 1989.
Ya cuando se es adulto se puede obtener un instrumento financiero para resguardar el dinero que se le conoce con el nombre de "cuenta de ahorros". La ventaja que tiene dicho instrumento radica en el hecho de que al final de cada mes se abonan intereses que va devengando en función del saldo existente (cuanto mayor sea el saldo más intereses devengará). Este instrumento financiero puede abrirse a partir de los 14 años de edad.
Una buena práctica del fomento del ahorro radica en destinar entre el 5 y 10% de nuestra paga para crear un fondo de ahorro, es decir, no movilizarlo ni gastarlo para nada. Haciendo un presupuesto de nuestros gastos esto será posible y evitaremos caer en gastos excesivos (ver post anterior sobre "gastar más de lo que se gana").
Además, hay dichos populares que rezan lo siguiente:
- El ahorro es la base de la riqueza
- El que guarda siempre tiene
- Lo que vale para tu futuro es lo que ahorres hoy
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